PRIMERA TOMA DE CONTACTO GRATUITA | PRIMERA TOMA DE CONTACTO GRATUITA
Ir a terapia no significa que estés «loco/a» o que tengas un problema enorme. A veces, simplemente sientes que algo en tu vida te está provocando dolor y no sabes cómo manejarlo, te sientes abrumado por tus emociones y tus pensamientos, te cuesta tomar decisiones o llevas un tiempo que no te reconoces a ti mismo/a. Si hay algo que te genera malestar, inquietud, o simplemente tienes el deseo de entenderte mejor, la terapia puede ayudarte.
La terapia es como darle a tu mente un espacio seguro para desahogarte, reflexionar y descubrir qué es lo que realmente necesitas. Si aun así dudas sobre si necesitas terapia, recuerda que te ofrezco una primera toma de contacto gratuita donde podemos responder esta pregunta y ver si realmente lo necesitas en este momento.Esto es completamente válido y nos ha pasado a muchos con algún/a terapeuta. La relación con tu psicólogo/a es súper importante, y tienes que sentirte a gusto y comprendido. Si no te sientes cómodo conmigo, podemos hablarlo abiertamente. Mi objetivo es que tú te sientas lo mejor posible. Y si en algún momento decides que necesitas probar con otro terapeuta, eso también esta bien. Se trata de encontrar a alguien con quien realmente conectes. No te preocupes, no me voy a ofender ni mucho menos; lo más importante es tu bienestar.
Entiendo esta duda perfectamente. A veces cuando estamos abrumados por nuestras emociones es muy difícil encontrar palabras para todo lo que sentimos. No te preocupes, en terapia no tienes que tener todas las respuestas desde el principio. Mi papel es ayudarte a explorar lo que sientes y lo que está sucediendo dentro de ti, a tu propio ritmo. Aunque es cierto que el trabajo es de ambos; el mío el poder hacerte las preguntas adecuadas y el tuyo reflexionar entre sesiones lo que ocurre en tu mente y en tu cuerpo.
No pasa nada si no sabes por donde empezar, juntos iremos deshaciendo ese nudo que ahora sientes.
Esta es una preocupación muy importante, y quiero que sepas que no tienes la obligación de compartir nada que no quieras.
La terapia es tu espacio, y tú decides qué contar y cuándo hacerlo. No estás aquí para ser juzgado/a ni para presionarte a hablar de algo que no te sientas preparado/a a compartir. Podemos trabajar en lo que te sientas cómodo abordando, y si en algún momento hay algo que prefieres mantener para ti, eso es totalmente válido.
A veces, a medida que avanzamos, puede que sientas que te nace hablar de algo que antes preferías no mencionar. Pero si eso nunca ocurre, está bien.
Entiendo por qué podrías tener esa duda, ya que desde fuera la terapia puede parecer solo una conversación. Sin embargo, la terapia es mucho más que simplemente «hablar».
Déjame explicarte cómo funciona. Cuando hablamos en un espacio seguro y sin juicios, como el de la terapia, sucede algo que puede ser muy transformador. No es solo hablar por hablar; es un proceso guiado que te ayuda a entender tus pensamientos, emociones y comportamientos de una manera nueva. Yo, como terapeuta, te escucho de una forma muy atenta para ayudarte a descubrir patrones, comprender la raíz de lo que sientes y encontrar nuevas formas de enfrentar lo que te preocupa.
Además, en terapia no solo se trata de hablar, sino también de explorar y practicar nuevas herramientas para manejar situaciones difíciles, gestionar la ansiedad, mejorar tus relaciones, o cambiar ciertos hábitos que te provocan malestar. Estas técnicas te las enseñaré yo durante las sesiones y luego tú podrás ponerlas en práctica cuando se den esas situaciones. De todos modos, si tienes alguna duda de cómo funciona la terapia, puedes ponerte en contacto conmigo y estaré encantada de resolver todas tus preguntas.
Esta es una preocupación muy común y lo entiendo perfectamente. La terapia no está diseñada para que dependas de ella a largo plazo. Más bien se trata de darte herramientas para que puedas enfrentar la vida de una forma más saludable y segura por tu cuenta. La idea es, que poco a poco, puedas ir sintiéndote mejor y necesitando menos mi apoyo hasta el punto en que te sientas listo/a para continuar tu camino solo/a, si así lo decides. Siempre eres tú quien tiene el control del proceso.
Entiendo que tu tiempo es valioso y que probablemente ya tengas muchas cosas en tu vida. La terapia es una inversión de tiempo, pero es una inversión en ti mismo, en tu bienestar y en cómo te sientes día a día.
Piensa en ello así: si ahora estás lidiando con emociones, preocupaciones o situaciones que te están quitando energía, un poco de tiempo dedicado a la terapia puede ayudarte a sentirte mejor y más en control a largo plazo. Además, las sesiones suelen ser de 50 minutos, generalmente una vez por semana o cada dos semanas, según tus necesidades.
En resumen, se trata de un pequeño compromiso de tiempo que puede darte grandes beneficios en tu calidad de vida. Y siempre podemos ajustar el ritmo según lo que mejor se adapte a ti.
Es cierto que, en ocasiones, ocurre que hablar de recuerdos dolorosos pueda hacerte sentir triste o removida/o al principio, y comprendo que pueda darte reparo. Sin embargo, la terapia no se trata de revivir el dolor sin más, sino de darle un espacio seguro y controlado para poder comprenderlo y procesarlo. A veces, el simple hecho de hablar sobre lo que has vivido te permite aliviar la carga emocional que esos recuerdos pueden estar generando en ti, y trabajarlos desde una perspectiva más sana y constructiva.
Si en algún momento te sientes abrumado/a o no estás listo/a para hablar de algo, podemos dar un paso atrás y trabajar en lo que si estés preparado. Cada cosa tiene su momento y es muy importante respetarlo. Mi objetivo no es hacerte sentir peor, sino ayudarte a encontrar formas de sanar a tu propio ritmo.